sábado, 23 de junio de 2012

Aquellas noches de San Juan

Son innumerables los rituales propios de esta noche, la víspera del 24 de junio, la fiesta de San Juan. Cuentan que fueron los celtas los que empezaron a celebrar el instante en el que el sol se encontraba en su mayor esplendor, cuando duraba más tiempo en el cielo y los hombres lo veían en su máximo poder.

Bendición de los campos, ganados y la noche más propicia y maravillosa para encontrar pareja y prometerse eternos amores. Realmente la fecha del solsticio es el 21 de junio, aunque la iglesia la ha adaptado a la festividad de San Juan. El agua es otro medio del que se disfruta y en la actualidad uno de los símbolos mas importantes.

Algunos grupos de personas, para terminar la ceremonia, se meten entre las olas abrazados a ellas queriendo lavar y purificar todo lo negativo. ¡Que preciosidad! Y cuánta alegría. Los corazones se enardecen ante el contacto con estos elementos cono son fuego, amor y agua.

Los jóvenes saltan cogidos de la mano, juegan alrededor de las hogueras y festejan toda la noche hasta agotar fuerzas, amaneciendo la mayoría dormidos a la orilla de las playas, testigos, quizás, de su primera declaración de amor, tras haber tirado a la hoguera sus viejos papeles y  pasados pensamientos.

Tras dejar paso a los nuevos deseos, después de haberlos escrito en un papel, todos siguen la celebración de un ritual de tradiciones bonitas. Una forma de reunirse con los amigos.

Además, este año cae en. ¡Qué bien! poder poner nuestros pensamientos negativos para que se marchen de nuestra vida, desaparezcan de nuestras mentes y costumbres y venga lo nuevo.

Ya me gustaría volver a estos años pasados de mi juventud y poder disfrutar de una noche como esta. Hoy me encuentro con dos compañeras de mi niñez, y esto revive aquellos sueños, que nunca pudimos realizar. No nos permitieron el derecho a disfrutar de estas ilusiones, era algo desconocido para nosotras, eso pertenecía al mundo exterior, pero hoy lo hemos comentado junto a otras cosas que en aquellos años nos estaban vetadas.

Y es verdad que nos hubiera gustado poder contar con recuerdos tan entrañables, por eso hemos coincidido en comentarlo como los sueños no vividos, los sueños y recuerdos perdidos en la noche de San Juan.

¡Feliz solsticio de verano.

lunes, 18 de junio de 2012

Aquellos años

A todas las niñas que compartimos
varios años de internado en el
Colegio Providencia Parroquial Virgen de Flores








Colocando en los recuerdos del alma las imágenes de aquellos días, en los que dibujábamos sobre la tierra mojada del patio los tejos para saltar y ganar fincas imaginarias... Perder y volver a saltar para ganar y volver a ser la primera.

Tantos juegos en aquellos fríos inviernos y largos y calurosos veranos. No había vacaciones, otro motivo por el que siempre estuvimos muy unidas. No nos dábamos cuenta de las huellas que en nuestras vidas fueron dejando. Hoy quiero hacerte una llamada de amistad a través de estos episodios que te iré recordando. Amiga mía, en la infancia se comparten tantas cosas...

La amistad es tan valiosa que es el tiempo el que se encarga de guardar en lo más profundo del alma, aunque sin darnos cuenta creemos que el paso de los años borra los sentimientos.

Pero esos recuerdos están ahí, en el fondo de nuestro ser, instalados, y cuando abrimos ese baúl los traemos al momento y se sienten tan frescos que parece que los años no han pasado por nosotras.

Aún te veo con el uniforme igual al mío, azul cielo y cuello blanco para los días de diario, y rojo como el hábito de la Virgen de Flores para los días más señalados en ese convento.

Recuerdo las caminatas para ir al pueblo a oír misa todos los domingos. Muchas veces hacíamos el recorrido saltando a la comba y otras cantando el repertorio de tan bonitas canciones. Recuerdo el olor de los caminos, los sembrados... el color de las amapolas en aquel mar de trigo. La fuente de la Higuera, el 'Quebraero'... y tantos otros lugares que pasan por mi mente como un video de aquellos años.

Luego fuimos haciéndonos mayores. Y cada cual, tras formarnos lo mejor que pudimos, nos fuimos marchando, pero aún seguimos en contacto por algún tiempo.

Cuando llegas a mi mente, amiga mía, recuerdo que la última vez que te vi habían pasado muchos años. Yo, en Tenerife, tú en otro lugar de España. Me reconociste, nos abrazamos, me enseñaste a tus hijos. ¡Qué cosas tiene la vida!

Tenemos una familia y al verte frente a mí me pregunté: ¿Dónde quedó la niña, de cabello liso, que jugaba contigo en aquel patio de tierra, dibujando el tejo, para ganar saltando, y llegar al primer lugar?

Dime. ¿Te acuerdas?... La torre del convento, no la puedo olvidar. No la puedo olvidar porque le tengo amor. No quisiera morir muy lejos de ella, no.

jueves, 14 de junio de 2012

Aprender, esa necesidad

10-06-2012 21:33

Isabel Medina nació en la Gomera en el año 1943. Es poeta y escritora. El Día de Canarias dio una conferencia en el colegio María Rosa Alonso a alumnos de primaria. Me cuenta Taida, la profesora de estos niños, entre los que se encuentra uno de mis nietos, que enfocándolo desde el lado educativo fue lo mejor que les sucedió ese día.

Dice que sus pequeños demostraron, una vez más, ser unos grandes campeones, buenos estudiantes, respetuosos e interesados por la cultura. Cuenta que habían trabajado durante casi un mes la obra de la escritora Isabel Medina. Leyeron el libro infantil de poemas 'La princesa vagabunda'. Cada día leían uno o dos poemas y hablaban sobre lo que entendían. Fue un trabajo muy bonito, ya que tiene gran variedad de temas: ecología, amor, naturaleza, inmigración, amistad, machismo, etc. Los niños, después de la reflexión conjunta escribían su pequeño relato al respecto.

"Utilizamos las técnicas de Rosari para trabajar la escritura diaria en clase. Llevamos tiempo haciéndolo y la verdad es que ya casi no necesitamos referencias, porque la creatividad ya ha aflorado y salen relatos y poemas muy bonitos. Incluso las producciones de los niños me gustan más que las de la autora."

"Además de este libro trabajamos la biografía y una entrevista para hacerle a la escritora el Día de Canarias."

"La escritora asistió al salón de actos donde se interpretó una de sus obras de teatro sobre el mar y la contaminación y luego, solo para nosotros, recitó sus poemas y nos contó el significado que tienen para ella."

Los chicos no se cansaban, estaban muy atentos y callados. Luego pudimos hacerle la entrevista que habíamos preparado con mucho orden y respeto."

"Isabel, en todo momento, percibía que habíamos trabajado mucho. Parecía que era de nuestra familia, ya que conocíamos muchos detalles de de su vida y obra. Fue una hora muy bonita. El eslabón final de nuestro productivo trabajo."

"Nos firmó y dedicó una fotografía que habíamos preparado y se llevó otra con nuestra firma y un ramo de flores. Se despidió de todos compartiendo besos y no paraba de decir que se marchaba muy contenta."

Taida, os felicito pues ahí va parte de la felicidad de mi nieto. Yo veo que él tiene madera de posible escritor. Son muchos días los que observo con qué facilidad redacta sus historias. Comprendo tu entusiasmo. Ha sido el fruto del esfuerzo de varios cursos con estos alumnos que son el futuro.

Sé que tienes el proyecto de poner ilustraciones a esos relatos. Cuando los tengáis terminados, nos los muestras a ver la obra que ya me la imagino.

Mis felicitaciones a todos pues la verdad es que os habéis esmerado en este día de Canarias.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Día de Canarias

Hoy las islas se embellecen más si cabe.
Como un prodigioso distintivo de incalculable belleza terrestre, surge el embrujado encanto de nuestro padre el Teide, como lo llaman los canarios. Son incontables las coplas, himnos, malagueñas, isas o folias, en las que no figuren con nativo orgullo, la grandeza de su nombre aborigen.

Ayer con alegría asistí a la celebración del día de Canarias en el colegio María Rosa Alonso de Tacoronte.
Ahí están estudiando actualmente dos de mis nietos.

Una fiesta digna de vivir. Los niños desde su primeros años de vida aprenden con cariño la vida, costumbres y juegos de su tierra. Nada más entrar, se han encontrado el patio convertido en una preciosa romería. Padres de cada curso han montado carpas y la han engalanado con trajes y objetos decorativos típicos de la isla. Han aportado comidas y postres canarios.

Actuaciones de todos los cursos preparados con mucho esmero por sus profesores/as. Canciones, poesías, juegos todos hechos a la antigua usanza. Todos ataviados con trajes de la época.
Para no faltar, no faltó la lucha Canaria tan arraigada entre los deportes autóctonos Canarios.

Yo, desde las gradas acompañada de la familia y mi nieta Leire disfruté mucho viendo como mis nietos, uno, Martín, cantaba por el micrófono mientras todos bailaban en el centro de la cancha. Y el otro, Alonso, dejaba toda su valentía luchando y derivando a su rival.

Mi orgullo de abuela fue inesperado cuando tantas voces de hombres lo jalearon y aplaudieron.
 

El broche final de las actuaciones terminó con un berlina, baile típico de la isla del hierro realizado por todos los profesores que para no faltar a la verdad, les quedó del diez.

Se disfrutó unas horas de convivencia digna de mención, desde la entrada el recinto dejó atrás todo tipo de problemas, no se oía ningún comentario sobre lo mal que esta la vida, ni de la crisis..solo noté que todos queríamos tener una jornada de convivencia de lo mejor. El tiempo nos acompañó y a los niños los vimos muy felices e integrados al cien por cien.
Un día maravilloso vivido y supervisado por ese Teide gigante.

Se oyó por megafonía esta canción.

Soy la sombra de un almendro, soy volcán, salitre y lava.
Repartido en siete peñas late el pulso de mi alma.
Soy la historia y el futuro, corazón que alumbra el alba de unas islas que amanecen navegando la esperanza.
Luchadores en nobleza bregan el terreno limpio de la libertad.
Esta es la tierra amada; mis islas Canarias.
Como un solo ser juntas soñarán un rumor de paz sobre el ancho mar

 

Ojalá esto siga por muchos años, por el bien de todos. Que la escuela sea eso, la que una a la familias. ¡¡¡maravilloso!!!.

domingo, 27 de mayo de 2012

Me la está jugando

En el mar no siempre hay calma y bonitos amaneceres, también hay marejadas y crueles acantilados. Y en esa larga travesía que es nuestra vida tendremos que pasar tanto por unos, como por otros.

Tengo la completa seguridad de que tan importante es superar la oscuridad, como disfrutar de la luz. Pues con esos contrastes se forman los rasgos de nuestra vida. Hoy estoy pasando por unos momentos que podrían pertenecer a una marejada, o marejadilla.

Existe un lugar, muy pequeño dentro de mí, un lugar lleno de cosas que ya no sirven para nada, un lugar al que le doy el nombre de subconsciente. Cada recuerdo se alimenta del otro haciendo que el pasado se sienta allí como en su propia casa, se recrea y afila sus armas cada día, abrillanta las palabras que sólo existen porque el eco las tiene allí guardadas.

Allí están las tardes que son ahora una grandísima nada, cada tarde en que creí ser feliz, los amores que se perdieron, el aire que respirábamos los dos que éramos uno, y ahora ya no existen, ya... son nada.

Cuando ha dado brillo a cada frase, cada aliento, cada abrazo, cada risa y cada mirada fundida en la otra, empieza la función.

El pasado se siente protagonista, me viene al pensamiento sin piedad, sin respetar si es de día o si es de noche, si mi vida está tranquila, y sonriente, o si está triste y quiere evitar esos recuerdos.

No me deja vivir, destroza todo lo nuevo que se cruza en mi camino, cualquier amistad me parece ilícita, por lo que en vez de disfrute me causa turbación, lo venido y lo que está por venir, dejando a su paso la desolación, la triste herencia de la memoria.

Y allí, en ese ridículo lugar, yo estoy pidiendo poder olvidarme de esos recuerdos, para poder vivir libre de su poder.

Pero el pasado es tan fuerte que me hace ver que estará ahí para siempre. Unas veces, como en mi artículo 'Atlántico', recordaba mi primer contacto a solas con la vida. Era joven, y fue ilusionante. Ahora 'mi otoño', me hace imaginar que tendré que soportar muchos temporales si los recuerdos guardados siguen combatiendo conmigo.

No sé cómo explicarme. Me duele el alma, me pesan los recuerdos, no por malos, sino porque ya no son hechos.

Hoy me perdonan si pueden. Pero mi subconsciente... ¡Me la está jugando!

domingo, 20 de mayo de 2012

La mejor herencia, la familia

Un buen día del mes de septiembre del año 1993, la asamblea general de las Naciones Unidas acordó celebrar un día internacional de la familia, para reflejar la importancia que la comunidad internacional le da como unidad básica de la sociedad, y su preocupación por la situación de la misma por todo el mundo.

Por eso, deberíamos tomar conciencia de todo lo que atañe a su bienestar, siendo los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, las instituciones religiosas, las instituciones académicas y cada uno de nosotros los que debemos procurar que nunca se pierdan todos los valores de la familia.

Hablar de la familia es imaginar un grupo de personas felices bajo un mismo techo, y entender lo importante que es, para que esto sea una realidad,  el que dispongan los progenitores, de trabajo, colegios para sus hijos, y cada uno de los miembros que la componen.

Y éstos, a su vez, que sepan de la importancia que tiene cumplir cada uno de ellos con su obligación.
Qué bonito es descubrir qué es en la familia, donde se encuentra la raíz de nuestros valores, que un día nos harán vivir en un mundo más humanizado. Es posible que si así lo hacemos nuestra sociedad cambie.

Una familia unida adquiere los mismos gustos y aficiones, de ahí la responsabilidad de los padres y educadores.
Dice Juan Pablo II: "La familia es el primer ambiente vital que encuentra el hombre al venir a este mundo y su experiencia es decisiva para siempre. Es la primera y más importante escuela del amor".

Ahí está la grandeza, y lo principal  es que el hombre puede aprender a amar, sentirse amado, en esta primera comunidad de la vida, tanto en el amor a los demás, como en el amor a Dios.

En la familia hay que saber dar ese ejemplo, de que los valores humanos, no se compran. Se viven, se transmiten y se dejan como la mejor herencia que podemos dar.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Atlántico

12-05-2012 20:55


"La mar, recostada en el lecho del planeta.
Guarda su intimidad y la protege
y hace suyos los náufragos hundidos
o barre hacia las rocas y las playas
lo que flota sin vida entre su espuma"

José María Lopera








Como el poeta, hoy también me siento con deseos de cantar al mar. No puedo decir que el haya sido mi amigo de infancia. Desde mi pueblo, el mar no se veía, pero al cruzar el Atlántico por primera vez, hacia las Canarias, sentí que un mundo nuevo se habría ante mí. Tenía la incertidumbre de lo desconocido. Mi joven corazón, palpitaba. Por primera vez hacía una travesía por mar.

Ante mis ojos, un océano se abría, al igual que se abre a tantos viajeros del mundo. Quizás ambos deseábamos conocernos. El Mediterráneo lo conocí desde Málaga, pero el que entonces contemplaba, era más grande, tenía otro color y yo estaba dentro de él, mientras los delfines nos escoltaban saltando junto al 'Ernesto Anastasio'... ¡Impresionante!

Y sentí que ese era el camino para llegar hasta donde mi amor me esperaba. Ese sueño de juventud se haría realidad.

¡Atlántico!, te tenía guardado en mis recuerdos. Océano grandioso, ni te diste cuenta, pero yo te contemplaba en esos momentos, a través de tus aguas y me pareciste encantador, majestuoso, un sueño. Para ti, pasé inadvertida.

Una débil joven, deseosa de emprender una nueva vida, como tantos otros de la historia, arribó llamada por un eco de sirena; atravesando tus aguas, en busca de su amor al puerto de Santa Cruz. Pero esa alegría se nubló con la penumbra de la madrugada.

Se avistaba una cordillera oscura que me sobrecogió y me transmitió desconfianza. Aún me esperaba otro avistamiento, el de las chimeneas lanzando llamas al cielo.

Pensé que me había equivocado de destino, mas casi por arte de magia, salieron los primeros rayos de sol que disiparon todos mis temores. Pude comprobar que esas montañas no eran ni más ni menos que la cordillera de Anaga. Y las llamas eran las chimeneas de la refinería.

Me encontré en cubierta, sentada en una hamaca, mientras unos soldados licenciados cantaban canciones alegres, bromeaban compartiendo bocadillos y cervezas. Jóvenes que, al igual que yo, tenían una vida por delante.

Desde allí lo pude ver. Era él, el amor por quien dejé atrás todo lo que tenía. En unos minutos estaríamos juntos para siempre.

Al igual que Juan Ramón, sentía que "mi pequeño- gran corazón, se hacia cada vez más fuerte". Y con el paso de los años, quedé atrapada en esta isla esperando que llegara el barco de la 'ocasión' para regresar a mi tierra, junto con mi nueva familia. Él ya no está, mi árbol ha echado tantas raíces... que es imposible trasplantarlo.

Y ahora, todas las tardes el mar y yo nos hablamos.